
En su paleta de colores, bastante limitada, predominan los colores fríos: azul ultramar, azul cobalto, carmin de alizarina, verde esmeralda, verde veronés y violeta de cobalto; frente al rojo bermellón y amarillo cadmio cálidos.

Su pintura refleja una serenidad que en su hazarosa vida ( no tuvo una vida fácil, al dedicarse desde su juventud a la pintura , sin la ayuda en muchas ocasiones de su familia, sufriendo graves dificultades económicas) no encontró hasta la madurez.

Se cuenta , como anécdota que su amigo Renoir, hacia 1865, le aconsejó que fuera al Louvre a estudiar a los maestros del pasado, pero el joven Monet prefirió mirar por la ventana y anotar en el lienzo sus "impresiones". Lo que la realidad, la naturaleza con sus colores, la transparencia y la atmosfera le inspiraba.

